jueves, 28 de junio de 2012

Capitulo XXXVIII. Nuestro traslado a Monzón


Castillo templario de Monzón



En el año 1984 en la empresa Aiscondel de Cerdanyola (Barcelona) sobraba personal, mientras que en la factoría que la empresa tenía en la localidad de Monzón faltaban operarios, para equilibrar la balanza entre ambas factorías la dirección propuso a los operarios, que si alguno estaba interesado en trabajar en Monzón seria indemnizado y conservaría la antigüedad en la empresa cobrando el mismo salario.
Por mi parte pensé que debía aprovechar la oportunidad para conseguir el dinero extra que tanta falta nos hacía, como la vivienda que vivíamos era de alquiler con entregar la llave todo arreglado.
Le comunique a mi esposa la propuesta y quedamos de acuerdo por tener la opción de volver en caso que no me agradara el cambio.
Me trasladé a Monzón y durante un año estuve viviendo en una pensión alejado de los míos. Con las dietas que cobraba por prestar mis servicios en otra provincia bastaba para pagar pensión y viajes que realizaba cada fin de semana para ver a mi familia.
Lo negativo del cambio fue que durante un año viví separado de mis seres queridos.
Acostumbrado a estar con mi esposa e hijos el tiempo se hacía interminable, y contaba
días y horas que faltaban para que me dieran fiesta y abrazarlos.
Aparte de estos inconvenientes me agrada Monzón por ser una ciudad acogedora con los que vienen de otras regiones hermanas.
Con la particularidad de que siendo una ciudad mediana dispone de todos los servicios para evitar desplazarse a otras localidades si no se desea.
Como la decisión de quedarme definitivamente en Monzón no dependía sólo de mí pedí a mi esposa que viniera para que viera la ciudad.
Lo primero que vio fue la Avenida de Lérida que es preciosa y recuerdo sus primeras palabras ¡¡¡Me encanta Monzón!!!
Con el dinero de la indemnización compramos un piso y vinimos a vivir definitivamente a esta ciudad tan acogedora.
En principio todos nos adaptamos bien excepto Isabel que tenía novio en Barcelona.
Finalmente el novio le buscó trabajo y se fue a vivir con él, como era mayor de edad no tome ninguna decisión al respecto al considerar que cada persona tiene derecho a decidir sobre su vida.
En cuanto a Paquita como era normal se quedó en Cerdanyola con su esposo e hijo, pero la relación como pareja iba de mal a peor.
Al final Isabel empezó a vivir en pareja con Alfredo. Arrendaron un supermercado en Santa Perpetua de la Moguda y empezaron vida nueva. Por nuestra parte viajábamos a Barcelona con frecuencia para visitarlos.
En un viaje de los que solíamos realizar nos enteremos que mi hija estaba embarazada, pensé que su situación no era buena para traer otro niño al mundo a sabiendas de su inestabilidad con la pareja, en este caso sería el destino quien siguiera el proceso.
Un mes antes de salir de cuentas Paquita, Jesús María se eximió de responsabilidad como padre y la envió con el niño a mi casa en Monzón para que diera a luz.
Transcurrido un mes en mi casa alumbro una niña con poco peso y con el síndrome de abstinencia. La registramos en el Registro Civil de Barbastro con el nombre de Tamara.
A los quince días de dar a luz Paquita vino su esposo desde Barcelona a verla y a pesar del anormal comportamiento lo recibimos como uno más de la familia, pero en pago al recibimiento nos hizo una buena jugada.
Recién habían terminado de comer cuando manifestó a la familia que salía a la calle para comprar tabaco, pero el tiempo pasaba y Jesús María no regresaba.
Todos estaban preocupados temiendo que le hubiese ocurrido algo malo, y en el mismo momento que tomaban la decisión de buscarlo lo trajo la policía drogado.
Ante su conducta mi esposa cogió su ropa y se la entregó invitándole que abandonara la casa.
A los hechos degradantes de Jesús María me alegré de no haber estado en casa por motivos de trabajo, me conozco a mí mismo y sé que no habría podido controlar la  adrenalina por el amor que siempre tuve a mi hija.  
Por supuesto que no me tembló la mano apoyando el proceder de mi esposa, para mí estas personas desagradecidas e irresponsables solo merecen el mayor desprecio, pero aún fue a más y siguió escupiendo veneno en su mujer e hijos.  
Aquella noche durmió en una pensión y al día siguiente regresaron con sus hijos a Cerdanyola.
Fue pasando el tiempo y nuestras vidas siempre estaban en tensión esperando que en cualquier momento surgiera lo peor.




Vista panorámica de Monzón (Huesca)





Capítulo I. Taberno en 1937, Almería (España)

DEDICATORIA   Portada libro Quiero dedicar mis memorias a las personas que me ayudaron en la desventura de mi vida, a m...